El IOT y la comunicación M2M, la revolución de la industria

El Internet de las Cosas (IOT) es una de las tecnologías que más está cambiando el paisaje industrial en casi todos los sectores. La conectividad de objetos a través de la comunicación Máquina a Máquina (M2M) mediante tarjetas SIM permite a las empresas (ya sea en gestión de flotas, centrales de alarmas, terminales de pedidos, vending, etc.) una gestión infinitamente más eficiente y en tiempo real de sus datos y sus activos.

La tarjeta M2M es una pieza fundamental para una estrategia de conectividad IOT, ya que es la que hace posible esta conectividad sin fisuras.

¿Qué tecnologías se utilizan?

Como se puede ver, IoT está ya aquí y es una realidad, su ámbito de aplicación es muy amplio y cada día surgen más y más dispositivos que hacen posible esta tecnología. Dicha tecnología asociada al IoT permite recoger datos y mandarlos a la red para su análisis o incluso realizar un análisis previo y después mandarlos a la red.

En este proceso de comunicación es dónde la plataforma de conectividad IOT está evolucionando ya que uno de los escollos a salvar es el tipo de protocolo con el que se comunican dichos dispositivos (es decir, «el idioma» que hablan entre ellos). Actualmente, existen dispositivos o sensores muy nuevos cuya comunicación y conexión a internet es fácil y directa, pero también existen muchos otros dispositivos más antiguos no estándar cuyo protocolo de comunicación y conexión no es trivial, es ahí dónde viene uno de estos escollos a salvar. Adicionalmente, cada fabricante o «vendor» tiene sus propios protocolos de comunicación que hace que no todos los dispositivos sean compatibles. Uno de los mecanismos que se ha intentado establecer es la creación un protocolo abierto y estándar (propuesto por IBM) denominado MQTT (Message Queuing Telemetry Transport), que permite que todos los fabricantes puedan participar y soportarlo, facilitando así la comunicación entre distintos dispositivos de diferentes fabricantes.

Por otro lado, si se buscan dispositivos para IoT se tienen considerar diversos aspectos como el bajo consumo y que sean de pequeño tamaño, de ahí que los SoCs (SoC, System on Chip) sean una parte importante de dichos dispositivos. Un SoC es un circuito integrado que contiene todos o gran parte de los módulos que tendría un ordenador (se pueden encontrar SoCs en los teléfonos móviles, por ejemplo). Como ejemplos de grandes fabricantes tenemos ARM e Intel, aunque no son los únicos, existen otros más recientes como MediaTek, Qualcomm o Samsung. Adicionalmente, existen alternativas muy asequibles para todos los usuarios como Arduino que permite que un usuario puede montarse sus propios dispositivos y circuitos de control para el hogar.

Otra parte importante de un dispositivo IoT son los sensores, el procesador y la plataforma se encargan de gestionar la información, pero ésta, debe provenir de los sensores. En este sentido, Arduino ha permitido que este tipo de tecnología esté al alcance de todos los usuarios. Adicionalmente, los vendors que de servicios en la nube también ofrecen kits preparados con diversos sensores y que permiten conectarse de forma sencilla con dichos servicios.

Finalmente, otro componente importante tecnológicamente para habilitar el IoT es la tecnología utilizada para la comunicación entre varios dispositivos cuya ubicación no sea próxima, es decir, las redes de comunicación. En este apartado se puede hablar por ejemplo de comunicación a través de una red «WiFi» que, aunque admite una tasa de transferencia alta, tiene un consumo alto y un bajo alcance. Otro ejemplo conocido sería una red móvil (3G, 4G o la futura 5G) dónde el alcance sería mayor y de menor consumo. Adicionalmente, existen otro tipo de redes específicas para IoT cómo puede ser Sigfox (con gran cobertura tanto en Estados Unidos como en Europa) o LoRa.

Para terminar, simplemente comentar que hablar de tecnología en IoT, significa hablar de una serie de soluciones propuestas por diferentes fabricantes y que están en continua evolución. No existe una única tecnología, sino muchas de ellas que hay que analizar para adaptarlas a la solución concreta que se quiera desarrollar.

Como se ha comentado, IoT es algo muy extenso con infinitas aplicaciones, sin embargo, que los dispositivos estén conectados o tengan algún grado de inteligencia, no es nuevo, la clave es como IoT propone hacerlo ahora. La idea es que estén conectados a Internet y, a ser posible, de forma directa, que sean capaces de recopilar datos e información y transmitirla a otros dispositivos, y que dicha información pueda ser guardada y analizarla para la mejora del propio funcionamiento del dispositivo o la mejora de otros dispositivos.

Personalmente, opino que IoT es una tendencia tecnológica que va a estar evolucionando continuamente y que va a ser imparable. Actualmente está siendo utilizado en múltiples campos como pueden ser plantas de producción para realizar mantenimiento preventivo y analizar datos, en el sector médico, dónde se puede monitorizar las constantes de un paciente y actuar antes de que la situación sea crítica, en casa, con las “SmartHomes”, dónde el microondas puede empezar a calentar la comida antes de que el usuario llegue a casa, en los llamados “wearables”, que son todos aquellos dispositivos que pueden ser incorporados a la ropa (por ejemplo, unas zapatillas que cuenten todos los kilómetros que corre una persona) o al cuerpo, como lo “Smartwaches”, y un largo etcétera.

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