¡Alto o mi mecánico dispara! (Reseña de Owlboy)

No habla pero, quién lo necesita pudiendo volar.

Se trata de Owlboy, jugado en Switch y publicado en 2018 aunque para PC ya estaba en 2016. Es un juego de aventura y plataformas 2D con un estilo pixel art muy chulo y con una banda sonora que te tocará la patata.

Necesitarás diferentes habilidades proporcionadas por los compañeros que te encontrarás a lo largo de la aventura, para resolver los puzles y también tendrás algunos bosses finales en las zonas por las que tendrás que investigar cada rincón.

En Owlboy encarnas a Otus un búho mudo de apariencia humana al que no le tienen en muy buena estima en su aldea. Pero ocurre algo que lo cambiará todo.

Su aldea de las islas flotantes se verá atacada por un grupo de malvados piratas, momento en el que nuestro marginado Otus tendrá la oportunidad de demostrar su valía, eso sí, a consecuencia de la sugerencia del científico y del maestro del poblado.

Nuestro Otus solo vuela y gira por lo que con esas “habilidades” poco podrá avanzar, pero se le unirán diferentes amigos con los que podrá llevar a cabo tal honorable misión. Para que estos amigos ejecuten sus habilidades los tendrás que coger con tus garras mientras vuelas y te desplazas. El amigo que nos echará una mano desde el principio será el mecánico de la aldea, Geddy con el que podremos disparar. (No sé por qué a mi este personaje me recuerda un poco al Crack del “Un, dos, tres.”   

Es un juego sencillo y los puzles los realizarás con facilidad. También aprenderás las mecánicas de los diferentes jefes sin complicarte mucho. Tampoco tiene un mapa muy extenso, pero tienes varias bifurcaciones que pueden hacer que te despistes y saltarte alguna zona.

Tendrás unos coleccionables que podrás ir consiguiendo a lo largo de toda tu aventura y que obligarán a que te recorras cada uno de los rincones.

Esta aventura voladora te llevará poco tiempo, a mí me llevo alrededor de las 10 horas con todos los coleccionables que no logros ya que al jugarlo en Switch no tengo la suerte de tener logros. Es una pena el poco tiempo que dura en cuanto a poder disfrutar del apartado visual y su banda sonora, pero, por otro lado, también se agradece ya que no podrás sacarle mucha “chicha” a la historia y llega a convertirse un poco monótono y repetitivo así que, si te animas a jugarlo, ponte los auriculares y disfruta de un pequeño viaje a los 90.

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